Lecturas para el verano

Como todos sabemos, la vida del médico puede ser mucho más compleja de lo que la gente de otros sectores imagina. Nuestra disciplina es una ciencia que evoluciona para mejorar la vida de las personas y nosotros trabajamos en contacto humano, con nuestros pacientes. Antes que profesionales, somos personas y vivimos situaciones de tensión y sufrimiento de nuestros pacientes que padecemos como propias.

Nuestra disciplina es una ciencia que evoluciona para mejorar la vida de la ciudadanía y tal responsabilidad conlleva un aprendizaje constante. Desde Mutual Médica apostamos por la lectura como método para el conocimiento. Por ello, para este verano queremos recomendarte dos libros que constituyen un instrumento y una guía para los profesionales de nuestro sector, constantemente implicados en la búsqueda de la excelencia.

Responsabilidad del médico interno residente (2019)

De la mano de la Organización Médico Colegial (OMC) y Mutual Médica,  profundizamos a través de este ejemplar en el conocimiento del sistema y de la figura del MIR. Así, “Responsabilidad del médico interno residente” se transforma en una guía esencial y de consulta imprescindible para todos los residentes españoles.

El documento enfatiza la doble figura del MIR, como estudiante o aprendiz de una especialidad, con derechos de docencia y de investigación; y como médico titulado, con todas sus obligaciones y responsabilidades laborales. Facetas indivisibles e indisolubles, que conforman la extrema complejidad jurídica de este periodo.

Las páginas de esta obra nos ayudan a entender la responsabilidad real a la que se enfrenta el médico interno residente, la cual se le va a exigir durante toda su formación. Un concepto de responsabilidad que, a juicio de su autor el doctor Francisco Morales, no solo es teórico, sino real, con consecuencias jurídicas.

La carga asistencial y la falta de supervisión en los hospitales lleva a los MIR a incurrir en irresponsabilidades durante su formación, que en muchos casos desconocen y los enfrenta a una negligencia.

Sobre la responsabilidad del personal sanitario en general, la literatura es muy abundante. Sin embargo, son pocos los estudios realizados en torno a la responsabilidad de los médicos en formación. Probablemente porque es muy difícil, por no decir imposible, delimitar el momento exacto en que un residente puede realizar un determinado acto médico. Es por ello que los Colegios de Médicos deben jugar un importante papel mediador entre las distintas partes implicadas.

Por tanto, este libro pretende rellenar, en cierta medida, el hueco existente en la materia y ser de utilidad tanto a los residentes como a los tutores para el desempeño diario de sus funciones y sus relaciones. No solo entre ellos, sino también con otros especialistas y la administración sanitaria.

“33 consultas médicas para morirse…de risa” (Volumen I)

De vez en cuando, la realidad termina superando a la ficción. Este es el caso de “33 consultas médicas para morirse…de risa”, un libro con muchas vidas del autor Dr. Juan Toral. Tal y como nos indica su título, la obra contempla 33 anécdotas reales ocurridas en Urgencias, caracterizadas por un tono humorístico.

Historias sorprendentes que vienen cargadas de curiosidades y de consejos para mejorar la salud, por lo que la lectura de este libro puede resultar terapéutica.Preguntas como “¿Por qué David Bowie tenía un ojo de cada color?” o “¿La leyenda de Juan sin miedo tiene su base en una anomalía genética?” no quedarán sin respuesta.

La intención del Dr. Toral es profundizar en la mente del lector y tratar de que seamos conscientes de la importancia de hacer un buen uso de los servicios de Urgencias. Es labor de todos perseguir un uso responsable de los recursos sanitarios que, aunque parezcan infinitos, no lo son.

A su vez, el ejemplar posee una vertiente solidaria. Parte de los ingresos son destinados a la investigación de la Acidemia Propiónica, una extraña enfermedad que afecta a los recién nacidos.

Sin lugar a dudas nos encontramos ante un libro que demuestra que, en ocasiones, el humor puede ser la mejor medicina.