Seis consejos para mejorar la relación médico-paciente

Más allá de las cuestiones estrictamente médicas, entre las funciones de un buen profesional sanitario se encuentra la de establecer una atención médica de calidad con las personas. Resulta esencial cumplir las expectativas de un paciente cuando lo que está en juego es su salud.

¿Cómo garantizar la calidad asistencial? Como médicos debemos apelar al humanismo y recordar que los valores éticos que exige nuestra profesión deben ser trasladados a la comunicación diaria. Al acudir a nuestra consulta, las personas esperan un diálogo con un profesional con conocimiento, empatía y calidez humana. Tan importante es la calidad del asesoramiento médico como la confianza, el lenguaje adaptado a cada paciente y el respeto mutuo.

Cómo mejorar la relación medico – paciente

En Mutual Médica llevamos muchos años cuidando a los profesionales sanitarios. De la misma forma que ponemos empeño en el compromiso con nuestros mutualistas, te compartimos seis consejos, recogidos en el Manual de la Relación Médico-Paciente elaborado por el Foro de la Profesión Médica de España, para orientarte en la búsqueda de cómo mejorar la relación médico-paciente.

1. Conectar con la historia del paciente

Como parte de un cuidado integral, debemos ser capaces de destapar nuestro lado más humano y ver más allá de una ficha médica o enfermedad. ¿Cómo podemos conectar con el paciente? Ten en cuenta sus circunstancias, reconoce sus esfuerzos y celebra sus éxitos. Mostrar interés hacia su bienestar diario y estar en contacto directo con los pacientes y sus familiares en momentos difíciles, son atributos que ensalzan las virtudes del profesional sanitario.

2. Ambiente acogedor en la consulta

Las instalaciones sanitarias, el grado de comodidad generado, las condiciones de higiene y los avances técnicos en materia de diagnóstico son aspectos que inciden en la percepción del paciente, condicionando así su grado de satisfacción. Sin embargo, el ambiente de la consulta suele ser un elemento descuidado en la mayor parte de los casos. A la hora de informar al enfermo o a sus familiares, es vital contar con un lugar privado y sin interrupciones, creando un entorno donde puedan expresar libremente sus emociones. Evita un clima impersonal o caótico -característico de muchas consultas médicas- y trata de acondicionarlo para que el paciente se sienta cómodo y seguro.

3. Lenguaje claro y comprensible

Los pacientes tienen derecho a recibir de forma comprensible toda la información necesaria y relevante para la toma de decisiones que afecten a su salud. Es responsabilidad del profesional médico despejar todas las dudas y explicar con todo detalle el diagnóstico, tratamiento y los cuidados necesarios.

Se deben utilizar frases cortas, fundamentando los hechos, dosificando la información, procurando que los mensajes sean claros y siempre comprobando que ha entendido el paciente. Trata de huir, en la medida de lo posible, de todo tecnicismo o término desconocido que dificulte la comprensión. Repite las veces que haga falta. Recuerda que más vale prevenir y evitar cualquier confusión que pueda resultar perjudicial en el futuro.

4. Tiempo de consulta

En la actualidad, los médicos cuentan con cuatro o cinco minutos de media para atender a sus pacientes. A menudo, los tiempos de consulta son insuficientes para tener una perspectiva completa y certera del problema. Trata de ajustar el tiempo a cada situación y prioriza aquellos pacientes que más lo necesiten. Delimita los detalles de la afección al principio de la consulta para gestionar mejor el tiempo y favorecer la calidad del encuentro clínico.

5. La era de la tecnología y digitalización

Como avanzábamos en un post anterior sobre telemedicina, la tecnología ha cambiado el futuro de la profesión, convirtiéndose en un aliado del médico. En este sentido, el sector de la eSalud está adquiriendo un gran impulso, ahorrando costes al sistema sanitario y mejorando la eficacia de este, gracias a la utilización de tecnologías de la información y de las comunicaciones.  

Más allá de la telemedicina o del Big Data encontramos herramientas que nos permiten digitalizar el historial médico y los planes de salud de nuestros pacientes o programar citas.  Son instrumentos en auge que ayudan a mejorar la relación ya que nos permiten ser más ágiles y efectivos.

El uso de apps médicas es cada vez más frecuente y su empleo se ha incrementado de forma significativa tras las crisis de la COVID-19, cuando los pacientes no pueden acudir como antes a los centros de salud.

6. Inteligencia emocional

La Inteligencia emocional (IE) hace referencia a la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos. En el ámbito de la Medicina, un mayor dominio de estas habilidades por parte de los profesionales mejoraría su precisión y la rapidez a la hora de realizar diagnósticos. Son múltiples los estudios desarrollados por la Medicina basada en la afectividad (MBA), que pone en valor la empatía y la gestión emocional en la práctica médica diaria.  

Por tanto, estar atento a las reacciones del paciente, explorar su lenguaje corporal y ganarse su confianza adquiere una gran relevancia. Desarrolla la escucha activa y actúa de forma cercana, consiguiendo así un mayor nivel de compromiso por parte de la persona, lo que generará una mayor confianza en el tratamiento y en su propia recuperación.